Estudia las novelas, los cuentos, las biografías. No los leas

Estudia los libros que leas, no te limites a leerlos. Cada libro, sea del género que sea, novela, cuento, etc., aporta pasajes importantes para la vida y el conocimiento. Hay novelas de las que uno puede aprender cosas que le servirán en su vida, por muy fantásticas que sean o exageradamente realistas.

Subraya los pasajes que te interesen y extráctalos después en tu ordenador o en una libreta, con ello conseguirás obtener pasajes concentrados de sabiduría.

Las experiencias vividas y narradas por otros nos ayudan a no cometer los mismos errores, pues para eso nos informan de lo que puede ocurrir en función del camino tomado. El ser humano es creyente de su propia vanidad, por eso no es capaz de comprender que los errores que va a cometer ya han sido cometidos previamente por otros seres humanos a lo largo de la historia.

También es cierto que uno debe aprender por sí mismo, pero conforme se avanza en el camino de la vida, uno toma cuenta de que en realidad es más interesante aprender de lo escrito y de los refranes basados en la experiencia, que tropezar con algo que otros ya te han dicho que ocurrirá.

Una simple frase de una novela de acción o intriga puede servirte para darte cuenta de un camino a tomar, una decisión que adoptar o una postura personal ante la vida o las personas.

Por todo ello, no nos limitemos a leer, aprendamos de lo que leemos subrayando lo que nos parezca útil, para ello una buena técnica es leer con un lápiz o marcador en la mano. ¡Inténtalo!

Anuncios

Al norte de las islas Brooklands. Año 2.263 d.C.

Brooklands. Año 2263 d.C.

Al norte de las Islas Brooklands. Año 2.263 d.C.

Se asomó lentamente, con miedo y, tras efectuar dos o tres respiraciones profundas, se refugió de nuevo en la seguridad que ofrecía el interior.

Permaneció así quieta, por un tiempo indefinido. Un tiempo que últimamente había dejado de tener el sentido habitual para cualquiera. Los días no existían, las horas no pasaban, y los minutos eran preciosos de poder vivirlos. Se acurrucó, desnuda como estaba junto a la pared más templada de la cueva y esperó. . . segura ya de que aquellas inhalaciones serían su desenlace fatal o su redención divina.

Pasados unos minutos todo siguió igual, su tenue respiración, el silencio pétreo de la cueva, los siseos del viento en el exterior. Daba la sensación de que éste, desde luego, no iba a ser su día de despedida final. Pese al frio, notaba algo de alivio cuando su costado rozaba la pared algo más caliente que su propio cuerpo.

Había tardado mucho en decidirse a respirar el aire exterior, tanto que sus articulaciones empezaban a fallarle cuando intentaba erguirse o cambiar de postura. La altura de la dichosa cueva y su longitud no permitían hacer grandes logros, pero ella sabía que había sido su lugar de salvación y la respetaba profundamente como su santuario de fortuna.

Le pareció que el sabor ácido culminaba el aire exterior, pero si después de ello permanecía viva, había esperanza de vida futura, y por ende de que su retoño que ya reclamaba a patadas salir de su vientre pudiese ser el nuevo Dios que diese de nuevo vida no vegetal a una Tierra ya sentenciada por el hombre.

Cuando se produjo el cataclismo, fue de tal envergadura que los cuarenta y seis días posteriores no dejaron duda alguna de que la desaparición de la especie dinosauria en el pasado fue “pecata minuta”, comparado con lo que ocurrió este desafortunado año de 2.223 de nuestra era.

No hubieron animales corriendo, no hubo fuego, no hubieron terremotos, no se desarticularon los mares, no demostraron nada los hombres, no sirvieron de nada sus armas ni sus inventos. Nada estaba a salvo de este mal.

La vida marina tardó veintisiete días exactos en extinguirse. El último animal subacuático vivo de todos los océanos, mares, ríos y lagos fue un camarón de poco más de 3 centímetros. Vivía a 5.320 metros de profundidad, en la Fosa de las Marianas. Su actividad vital se desarrollaba en el chorro de una chimenea hidrotermal a 260º, que manaba agua hirviendo, produciéndole la muerte por congelación inmediata.

La vida terrestre hubiera tardado un poco más en extinguirse, cuarenta y seis días. La vida se abría camino en cualquier lugar, por duras que fuesen la condiciones, y este mal se empeñó en destruirla y lo consiguió. Cometió un solo fallo… permitirle a ella seguir viva.

Ni dioses ni chamanes, Un simple ser terrestre determinó la continuidad de la vida en la Tierra. Algunos en un futuro se preguntarían cómo fue posible que la vida partiese de la nada, pero esa misma pregunta se la habían hecho los hombres desde siempre, y desde siempre seguían preguntándoselo. Ella era al fin y al cabo una simple… rata.

© miguelmontoyo.com

Nortrex (I)

Gafas del futuro

Se ajustó las Glasstron¹ (abreviatura popular de Glasstronik) y activó el encendido en la patilla derecha. El zumbido de la microbatería nuclear precedió a la presentación de carga del programa con el logotipo en 3D de la empresa Glasstronika. Tras ésta carga que duró tres segundos, apareció el display azul con las coordenadas GPS que le indicaban tanto a él como a Geopol² su posición en el mundo, minimizándose a continuación como dato en la esquina superior derecha. En el mismo lado derecho, y bajando hacia la esquina inferior iban apareciendo en este orden; un sensor de ruido ambiental, uno de movimiento circundante con representación radárica, un pronosticador de tiempo avanzado que permitía prever el tiempo real a seis horas vista con toda suerte de detalles, un activador de visiones (infrarroja, intensificadora, rayos gamma, rayos X y otras muchas útiles para la profesión policial), un reloj mundial automático, así como una agenda-correo-calendario que daba fin a la secuencia de gadgets del lateral derecho de las Glasstronic.

En el lateral izquierdo superior aparecía la lectura de un telémetro que variaba conforme el centro óptico de las Glasstron se movía con su usuario. Le seguían otros gadgets como indicadores de luz, de presión ambiental, temperaturas circundantes al sujeto en un radio ajustable, una videocámara de altísima resolución que permitía un zoom superior al medio millón de aumentos, telefonía internacional y acceso a bases de datos informativas y policiales de todo tipo, mediante la dicción de palabras en orden sucesivo al objetivo pretendido.

Se agachó y pulsó el botón de cada bota, iniciándose automáticamente la depresión de ajuste por vacío al límite antes prefijado. Cogió su arma de la taquilla y la dejo acoplarse por magnetismo codificado, en la zona pectoral izquierda de su chaleco policial, lista para su uso inmediato siempre que fuera él el asidor de dicho prodigio armamentístico.

«Estoy convencido de que en este día somos dueños de nuestro destino; que la tarea que se nos ha impuesto no es superior a nuestras fuerzas; que sus acometidas no están por encima de lo que soy capaz de soportar. Mientras tengamos fe en nuestra causa y una indeclinable voluntad de vencer, la victoria estará a nuestro alcance.» Así rezaba una histórica cita de Robin S. Sharma, gurú de la autoayuda en los 2000, en su libro El monje que vendió su Ferrari, y que le servía a Nortrex para motivarse cada día.

En una era en que el cristianismo, el islamismo, el budismo y el resto de religiones importantes habían pasado a mejor vida, se daba paso a un hecho religioso basado en multitud de creencias personalizadas y basadas tanto en el cine, la tecnología, como en derivaciones más o menos parecidas a las religiones antiguas, no existiendo por tanto tipos religiosos de envergadura tal, que aglutinasen a más de cincuenta o cien mil personas. Ésto obviamente evitaba la producción de las guerras estúpidas que habían asolado a la raza humana desde que la religión se superponía al territorio y a la comida como elemento hostigador.

1.Glasstron: Abreviatura popular de las gafas positrónicas Glasstronic. Unas gafas profesionales de dotación para la policía, pero que estaban encontrando nuevas aplicaciones en campos como la construcción, la aeronáutica, la medicina etc.
2.Geopol: Dirección de policía a nivel mundial. Actual nomenclatura de la fusión de las antiguas Interpol, Europol, F.B.I, Scotland Yard y otras muchas anexiones policiales de los países que firmaron el protocolo mundial en el 2105.

© miguelmontoyo.com

Sonidos del Renacimiento

Mirlo

Una mañana cualquiera de invierno, sobre las cinco y media de la mañana podrás escuchar el canto de un pájaro que te hará pensar.

No es un canto repetitivo, es un sonido altanero, intenso, variable como la vida misma y te darás cuenta que tiene una belleza extraordinaria en su colorido musical.

Después de investigar por Internet, localizarás  el canto como perteneciente al Mirlo común. Su canto es quizás el más relajante y agradable que existe en la ciudad y es impresionante la variedad polifónica que tiene. Los podrás oír de madrugada o al atardecer.

Volviendo a nuestra reflexión, vemos que esa variabilidad que un animal tan pequeño infunde a su vida es de lo que precisamente el hombre actual tiende a adolecer. Nos enfundamos en nuestra ropa y rutina diaria sin darnos cuenta de la cantidad de cosas que se pueden alterar en nuestras vidas.

Jornadas de trabajo iguales, comida repetitiva, diversiones parecidas, y… un aburrimiento vital que un pequeño ser como el Mirlo deja a un lado para proclamar al mundo su energía vital. ¿Por qué cantar lo mismo si se puede cantar diferente?

Toma la enseñanza de un pequeño pájaro, adáptala a tu vida, no esperes a mañana para hacer ese cambio que tanto tiempo llevas esperando, y empieza por cantar diferente.

Un canto diferente para hallar tu renacimiento como persona. Sonidos para el renacimiento… personal.

Si no te ha aportado nada este post, te dejo este enlace de varios minutos en el que uno de estos mirlos, al menos, te hará relajarte. También es digno de destacar este ruiseñor.

Cómprate unos binoculares o un telescopio

Galáxia de Andrómeda (nuestra rival galáctica)

Hoy me he levantado pronto y he decidido subir a la terraza de mi casa y observar con mis prismáticos la constelación de Orion y la galáxia de Andrómeda. Si nunca has probado a observar el Universo, en la Tierra que conoces (parcialmente) no has visto más que un granito de arena (literalmente) de todos los que existen en las playas de todo nuestro querido planeta.

La visión que te da la astronomía es indescriptible. Yo tengo un telescopio electrónico con el que de vez en cuando hago una cura de humildad terrícola. Y es que estamos tan metidos en nuestro mundo que llegamos a olvidar a qué pertenecemos, de dónde venimos y tantas preguntas que no nos hacemos por estar tan ocupados en nuestra rutina diaria.

Rompe el esquema. Unos prismáticos con calidad mediana para poder disfrutar no te constarán más allá de 50€ (yo adquirí unos con calidad aceptable por 20€), te permitirán con algo de lectura o algunos programas de ordenador gratuitos, admirar lo que nos está dado.

Es grandioso, pero es muy importante leer acerca de lo que vas a ver. No estás viendo una estrellita muy mona (de hecho es quizás lo menos resultón pues siempre son simples puntos de luz), estás viendo el pasado. Cualquier objeto que veas, planetas, satélites, galáxias, cúmulos estelares, etc., hace mucho, mucho tiempo que emitieron la luz que te hace verlos. El pasado a tu alcance con una máquina del tiempo que te ha costado digamos ¿unos 30€?

Hay visiones maravillosas, pero lejos de dar consejos sobre astronomía para lo que tienes toda la información que desées y personas muy cualificadas, mi intención es darte a probar una actividad que te hará ver los problemas con una perspectiva desconocida. Un problema terrestre que a tí te afecta se ve desde otro punto de vista cuando te sitúas en el resto del Universo. No es el fin del mundo, por supuesto, para tí es importante, pero si consigues esa visión cósmica situacional de tu persona, te permitirá darle otro enfoque al problema, e incluso soluciones antes no pensadas.

Leer un poco sobre el universo te dará conocimiento vital. Te aportará una visión de pájaro que analiza el problema en su conjunto, dando la mejor solución dado que esta estará integrada en el conjunto de la visión general.

Por lo tanto, compra un telescópio o unos binoculares. La contemplación del Universo es, con mucho, la mejor de las terapias de relajación, anti-estrés y minimización de tus problemas y de los del mundo, con mucha diferencia.

Una sesión hará que te des cuenta de lo pequeños que sómos en comparación con lo que verás y te hará sentir la grandeza de poder vivir y comtemplar esas galaxias y planetas. Una maravilla de la creación…

Si quieres probar, lee los datos que te expongo a continuación antes de ver la foto, porque vas a ver una imagen de hace ¡50 millones de años luz! (es lo que ha tardado esa imagen en llegar a la Tierra para que tú la veas).

  • Esta curiosa galaxia en espiral está localizada en la constelación de Virgo, a una distancia de aproximadamente 50 millones de años luz de la Tierra. El diámetro de M104 se sitúa entre los 50.000 y 140.000 años luz. Su masa es aproximadamente de 800.000 millones de soles.
  • Esta galaxia brillante fue denominada Galaxia Sombrero debido a su forma. Según de Vaucouleurs, la vemos desde 6 grados al sur de su plano ecuatorial, perfilado por un borde de polvo oscuro y espeso. Esta senda de polvo fue probablemente la primera descubierta por William Herschel con su gran reflector.

Aquí tienes la imagen que te hará pensar, la Galáxia del Sombrero, una de las que más me gustan.

A una dama Afgana

Sharbat Gula

La ropa andrajosa. Su envoltura roja a modo de capucha esconde un pelo teñido por el brillo mágico de un sudor dulce.

La nariz con un perfil no definido, señorial y agradable, con una marca de entorno que aproxima a los aludes de sus fosas una eternidad marcada por el odio y la miseria, y con todo, acerca a la gratitud de sus labios una ensoñación de dulzura y paz que en nada revelan un poder innato.

Su tez, impresionante. Tersura y distinción que dan paso a unas cejas negro azabache que enmarcan, sin dejar salir de sus órbitas, a lo más exhultante, ojos, poderosos ojos.

Te hipnotizan, deslumbran, apasionan, atenazan, horrorizan, preguntan, disculpan, ¿Qué sé yo?

Ojos que un Dios cualquiera ha querido dar a una mujer cualquiera. No es posible pasarlos por alto. No es factible ignorarlos. Te poséen, te desnudan, te acogen y, si ella quisiera… la harían Reina.

Si digo que son verdes… miento. Si digo que son inmensos… miento. Si digo que el mar los supera… no sé, no tengo como mortal ese discernimiento.

Extraordinarios, sobrenaturales, divinos, y con todo ello jamás nadie describiría bien tan bellos fulgores. Infinitas palabras tiene el ser humano para describir las cosas, pero no lo sobrenatural.

¡Admirable Afgana! Realmente la naturaleza te privó del bienestar y te dotó con la guerra para luego compensarte con ojos que poca gente tendrá el derecho a ver. No puedes ser Reina con esos ojos Afgana, no puedes ser siquiera mortal.

Porque tú eres de este mundo Afghana… ¡Tus ojos no!

© miguelmontoyo.com

– – – – –

Una mujer que se hizo famosa a nivel mundial por su cautivadora belleza y que, sin embargo, ha vivido ajena a tanto por lo que cualquier modelo hubiera pagado millones; ser posiblemente una de las caras de mujer más vistas en la historia de la fotografía. Su disponibilidad hay que agradecerla al fotógrafo  Steve McCurry‘s.

Lo último que se de ella es que seguía viviendo en Afganistán, pobre como las ratas, envejecida sobremanera, y a su manera feliz con su familia.

Todo no nos está dado, está en tu arraigo el nacer pobre o rico, más alto o más bajo, pero la voluntad férrea de generar un cambio depende de tí. Empieza por dar un paso. Dar un segundo paso te alejará más de lo que eras y te acercará más a lo que serás. Si decides caminar cada día un rato, empezarás por ver gente desconocida por la calle, acabarás viendo a algún amigo o conocido y pronto estarás en condiciones de andar kilómetros mientras saludas a gente que te a aportado vitalidad y energía para tu cambio. Afgana posiblemente no tuvo oportunidad de salir del pozo, o quizás no lo deseo… nunca lo sabremos.

Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Afghan_Girl