Hyperloop hacia el futuro del transporte. Puedes ver qué se siente…

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Anotaciones de lectura: «Cosmos». Carl Sagan

Cosmos_A personal Voyage«Un óvulo fertilizado tarda tanto en ir de las trompas de Falopio e implantarse en el útero como el Apolo 11 en llegar hasta la Luna; y tarda tanto en desarrollarse y convertirse en un niño a punto de nacer como el Viking en llegar hasta Marte. La vida humana normal es superior al tiempo que necesitará el Voyager para aventurarse más allá de la órbita de Plutón.» Fragmento de: Carl Sagan. “Cosmos”.
→ La relatividad de Einstein como patrón de unas medidas que nada tienen que ver entre sí. Sagan nos demuestra que:
«Lo efímero del ser humano tiene todo de temporal, bastante de espacial y mucho de ‘aquí y ahora’.
Pese a que nuestro ego nos induzca a creernos inmortales en una Tierra que agonizará por nosotros, sin nosotros, o por el propio Sol que la calienta…, nuestra estrella nos introducirá en su seno para después morir juntos lentamente, como una madre acogería en su regazo a su hija pequeña moribunda, llorando y deseando morir antes que ella.» Miguel Montoyo.

La búsqueda de la excelencia del producto

Steve Jobs. Portátil MacBook
Steve Jobs. Portátil MacBook

“Ed Woolard, su mentor en el consejo de administración de Apple, presionó a Jobs durante más de dos años para que borrara el añadido de «en funciones» a su cargo como consejero delegado. Jobs no solo se negaba a comprometerse, sino que tenía a todo el mundo desconcertado al cobrar un salario de un dólar anual y no recibir ninguna opción de compra de acciones. «Gano cincuenta céntimos al año por presentarme al trabajo —solía bromear— y los otros cincuenta por la labor realizada». Desde su regreso en julio de 1997, las acciones habían pasado de valer menos de 14 dólares a superar los 102 dólares en el momento cumbre de la burbuja de internet a principios del año 2000. Woolard le había rogado que aceptase al menos una modesta asignación de acciones en 1997, pero Jobs rechazó la propuesta diciendo: «No quiero que la gente con la que trabajo en Apple piense que he vuelto para enriquecerme». De haber aceptado aquella humilde concesión, habría obtenido 400 millones de dólares. En vez de eso, ganó dos dólares y medio durante aquel período.”

Pasaje de: Isaacson, Walter. “Steve Jobs”.

La predicción

Steve Jobs. Portátil MacBook

«¿Queréis ver algo bueno?». Entonces sacó un aparato del tamaño aproximado de una agenda de escritorio. Cuando lo abrió resultó ser un ordenador que podías colocarte sobre el regazo, con el teclado y la pantalla unidos como en un cuaderno. «Esto es lo que sueño que haremos entre mediados y finales de los ochenta», anunció. Estaban construyendo una empresa estadounidense duradera, una que iba a inventar el futuro.»

Pasaje de:  “Steve Jobs.” Isaacson, Walter.

Ciertamente Jobs no era consciente entonces de que la foto que inserto se produciría años más tarde. Si nos fijamos en el reflejo de la pantalla del Macbook vemos una oscuridad respecto a la clara visión que refleja su rostro directo bajo los focos de la presentación. Una oscuridad que denota un largo trayecto de muchos problemas y vicisitudes diarias para, llegar al fin, a este ansiado proyecto.

Quizás como él nos diría, en el camino está la aventura, el verdadero objetivo. Él se fue ya con un iPad en funcionamiento en el mercado, ahora ha llegado el mini y el iPhone5, pero en ese camino de innovación y proyecto está el divertimento, el desafío para conseguir ilusionar al público… y porqué no, cambiar el futuro.

Desde aquí un reconocimiento a la innovación y al libro que nos ha hecho comprender su dificil personalidad en pos de un objetivo de futuro tecnológico.

Un salto para la eternidad

Un hombre aventurero, Félix Baumgartner, una ilusión y un negocio.

Quizás crea Vd. que el video se inserta para que sea uno más de los millones de enlaces que habrán por la red de redes y el comentario de tal o cual aprendiz de escribiente (que no de escritor [palabras mayores]). Bueno, pues puede ser así, pero casi me inclino más por apropiarme de una redención ansiolítico-social, que linda con el éxito infructuoso de la misma y el disfrute del individual de un desconocido hasta hace unos pocos días.

Esto recuerda a los casi desconocidos, corrijo; ¡totalmente desconocidos! astronautas que han estado en la Luna y de los que nadie recuerda sus nombres. Sí, sí, ya sé que recuerda Vd. a Armstrong, Collins y Aldrin, pero ¿sabe algo de Conrad, Gordon y Bean? ¿y de Schmitt, Cernan y Evans? Vale, pues también estuvieron allí…

Somos así, queremos destacar en una sociedad que no nos va a recordar ni aunque seamos los únicos entre 12 hombres (como doce apóstoles) en toda la historia de la humanidad, hombres que han conseguido estar en donde nadie antes, ni después (por el momento), ha podido. El proyecto Apolo logró situar a 12 hombres en la Luna de un total de 27 que lograron orbitarla, si no fuiste de los tres primeros, nadie recordará quién eras. Bueno, quizás si te ocurrió algo grave e hicieron una película del desastre… ¡Ah, sí era… Lovell!

Felix Baumgartner

Baumgartner nos da una lección de espíritu, un aliciente de superación y de empatía social. Yo desde aquí le doy mi más sincera enhorabuena porque me encanta el paracaidismo (otro deseo no cumplido) y mi pésame póstumo para dentro de muchísimos años, por el gran olvido humano; el desentendimiento seguro de un logro sin igual por una audacia con pálpito sentimental, de un erizo piloso en el momento en que sus vueltas descontroladas hicieron padecer a un organismo vivo (la sociedad) que muy pronto le olvidará.

El hombre desea triunfar, es imposible que todos lo logren, pero al menos dejemos que Baumgartner disfrute el tiempo que pueda de una hazaña sin parangón, el salto en caída libre más impresionante de la historia.

Una proeza técnica que demuestra que el hombre, cuando está unido y lucha por un fin, consigue sin mucha dificultad lo que con mucho esfuerzo es capaz de destruir en poco tiempo; el éxito.

No hemos sido capaces de recordar doce nombres, intentemos al menos que a nuestros nietos le podamos relatar aquél famoso salto en el que un tal… ¡Uf, no recuerdo bien, creo que era Bumbarner! consiguió ponernos los pelos de punta cuando empezó a girar descontrolado y luego nos dio la alegría de verlo tomar tierra con una suavidad digna de un gran paracaidista.

Salto estratosférico Red Bull Stratos

«Para obtener éxito en el mundo, hay que parecer loco y ser sabio». Montesquieu (1689-1755) Escritor y político francés.