Las relaciones culturales. Identidad y diferencia, heterofobias

Identidad y diferencia
Identidad y diferencia

La conformación de un estado diferente de existencia, de una manera de vivir, de una concepción del “otro” y del propio “yo”, no son factores o elementos que respondan a una propagación temporal y territorial corta y escasa respectivamente; más bien tendremos que hablar de un desarrollo socio-cultural muy progresivo, que incidiendo en patrones intrínsecos a la propia etnia, va formando las diferencias fundamentales entre culturas.

La propia identidad y la diferencia tienen motu propio para su posibilidad de “ejercicio”. Queremos decir con esto que no existe una sin la otra, pero que ambas necesitan una conformación inicial para que, dando lugar a su nacimiento, provoque inevitablemente la aparición de la otra. Podríamos decir que no es así, que la diferencia aparecería siempre con posterioridad al reconocimiento de una identidad, pero si ahondamos un poco en ello, creo que podemos descartar que sea así lo que parece tan evidente. La propia diferencia nace como respuesta a una identidad desconocida hasta un momento dado, una identidad externa que nos provoca el conocimiento de la propia. Somos diferentes porque nuestra identidad parece ser distinta a lo demás, pero ese “demás” es preexistente incluso. La diferencia existe porque hay una identidad. La identidad se conforma antes o después de conocerse la “diferencia”.

Todo esto que planteamos tiene una relación directa con las cuestiones que vamos a tratar, en las que tanto esa identidad como la diferencia, marcarán notablemente las relaciones, los ataques, las fobias y las inclusiones.

El proceso identificativo cultural, como etiqueta que define y posiciona históricamente una serie de elementos que se asocian a una etnia, ya es esencia pura de la identidad que se asumirá en ella. Por eso, los procesos de inclusión o exclusión dependen sobremanera de la potencia de la identidad para con su diferencia. No será posible el establecimiento de diferencias apreciables si la identidad no está lo suficientemente marcada. Una sociedad, una cultura o etnia tienen que conformar un patrón claro identificativo a nivel global, pues si unos pocos individuos no llegan a reflejar la identidad suficiente étnicamente, la diferencia no será apreciable y no dará lugar a las extrapolables inclusiones, exclusiones, heterofobias (necesidad del “otro”) o relaciones sociales con los “diferentes” a “nosotros”.

La identidad individual o colectiva no responde a formatos estandarizados, se puede ser diferente individualmente dentro de una cultura cuya identidad está establecida. Se puede tener una identidad individualmente sin que la del entorno esté conformada (procesos de agrupación social no completados). La diversidad cultural es muy amplia, la complejidad de lo que hablamos identitariamente es aún mayor.

Con todo lo que se expone, los factores de inclusión o exclusión social tienen una ponderación que se afina dentro de lo más radical hasta lo sublime. El rechazo identitario como exclusión activa, propia de una identidad grupal más radical supone en la realidad el apartamiento, la no asunción cultural, el desconocimiento, la falta de empatía étnica, en fin una suma de sinrazones que promulgan el aislamiento, el corporativismo, la heterofobia o cualquier término de exclusión que promueve sociedades menos avanzadas (aquí habría que matizar que el rechazo indígena estuvo y está muy motivado por su pérdida cultural y económica, como ejemplo).

La superioridad es un factor inherente a la exclusión. Una identidad “superior” ya denota una cierta separación físico-étnica, que de manera difícil entrará en una dinámica de colaboración, compartimiento, enseñanza y humildad, tan necesarias cuando grupalmente se abordan relaciones. Hoy en día cualquier cultura pequeña nos podría dar clases avanzadas de vida, conocimiento del medio, entendimiento de la simbiosis natural con el hombre, antiestres, medicina natural, convivencia… un largo etcétera que una etnia “superior” como la nuestra no sabrá apreciar. La exclusión se provoca por esa misma superioridad de la identidad. De la misma manera, la cultura “inferior” o que se considere así identitariamente, conllevará un inevitable rechazo y exclusión de sus miembros, pues aquí lo “viceversa” entra en juego.

Pero no podemos entender todo esto como negativo, los extremos no son adecuados y provocan exclusión, sin embargo las diferencias son tan necesarias para conformar las propias identidades como esenciales para la diversidad cultural, para el aprendizaje, desarrollo del individuo y de su grupo. La identidad es importante, la diferencia más si cabe, el problema no existe por la diferencia sino por la relación entre esas culturas diferentes. La empatía vuelve a jugar en primera línea aquí; el razonar como normal la forma de vida, de cultura de una etnia, de la que podemos aprender nuevas formas de vivencia y desarrollo para la nuestra es la base y la fuerza para conseguir una productividad social acorde al nivel de inteligencia relacional.

Precisamente las relaciones de las que hablamos son las que van marcando el camino social del hombre e incluso del resto de los seres vivos, me atrevería a decir que incluso del planeta, pues una mala relación inter-culturas puede dar como colofón de lo exclusivo a una guerra como la segunda mundial o cualquiera peor que imaginemos. Las relaciones son importantísimas y su nivel de identidad y diferencia definen abiertamente el futuro social de los grupos.

Lo complejo va de la mano de lo diverso: ni es fácil establecer relaciones culturales sin “preponderarse”, ni esa diversidad permite claramente un nivel de empatía suficiente para que, en todos y cada uno de los casos, se afanen el individuo o los grupos en entenderlo todo y aceptarlo sin cuestionarlo. Ejemplos como los vistos en clase respecto a las ablaciones, esclavitud, etcétera, son suficientes para ello.

Relaciones socio-culturales
Relaciones socio-culturales

El establecimiento del “otro” tiene un componente de variabilidad que supone en la práctica que esa identidad o exclusión fluya hacia una relación más o menos fructífera antropológicamente. Además, el proceso de identidad del que hablamos supone la reafirmación grupal y la constitución del ente; la pertenencia y la defensa del grupo se convierten enseguida en un patrón o modelo a seguir por el resto (véase como ejemplo un equipo de fútbol). Por todo ello la definición del otro va variando en función de lo que indicamos (en el ejemplo anterior el “otro” cambia cada partido).

La solidaridad social, la interdependencia del individuo dentro del grupo y de los grupos entre sí, son elementos que van aquilatando una identidad que originará esa diversidad de la que hablamos al principio de este ensayo, una diversidad que tiene “enfrente” a un “otro” que cambia frecuentemente, que no responde a formatos estandarizados aunque sí interiorizados, en suma que dependerá del momento, del territorio, de los intereses económicos y culturales o de tantas otras cuestiones, que finalmente ese “otro” pasa a ser un elemento divergente del que no se sabe muy bien el porqué está ahí ahora o mañana no.

La asimilación cultural tiene como problema el entendimiento. No siempre se produce una integración natural y perfecta (cosa difícil), la xenofobia, el miedo al proceder del otro o a lo desconocido provoca y así nos lo muestra la Historia, guetos metropolitanos (Chinatown por ejemplo, en muchas ciudades importantes), esclavitudes, indigencia, muros separadores (Berlín, China), y tantos otros ejemplos.

Dentro de una misma cultura siempre se producen élites, hay clases y diferencias. Si a ello tenemos que hacerle confluir otras culturas con sus propias diferencias internas, lo diferencial se va hacia valores muy altos tanto intrínsecamente como extrínsecamente. Las culturas chocan, los elementos que las integran también entre ambas y entre sí a nivel interno. Es como intentar que la diversidad material de la Tierra y la Luna fundan en una sola fuente origen, cuando se va demostrando su bipolaridad esencial.

El ataque entonces deviene necesariamente de una identidad reconocida, de un ente imaginario de superioridad o inferioridad que provoca, que se defiende, en suma es una amalgama de circunstancias y de históricos patrones culturales y sociales que hacen que se vea al “otro” como un enemigo. En sí esto no es necesariamente así, pero la concepción humana del espacio vital circundante, de la necesidad de dominio y de la poca preparación empática, suman una serie de actuaciones que se encaminan desaforadamente hacia el “otro” simplemente por su diferencia. Aplíquese esto al individuo, al grupo o a la sociedad en su conjunto y tendremos una respuesta a las confrontaciones.

El ser humano es diferente, no solo de sí mismo, sino del entorno natural que le rodea. El ataque no se produce únicamente por dominancia, sino por la propia diferencia, una diferencia que en sí no es ofensiva pero que con la asunción de identidad lleva a una “necesidad” de aislamiento, de separatismo y de “cercamiento” de lo propio como sistema de protección de lo “mejor” y aislamiento de lo “peor” y diferente.

Estas formas heterofobas no hacen sino respaldar la identidad y la diferencia de la que hablamos. Tal y como se nos ha aportado en clase, el jefe indio Noah Seatl expone muy claramente esto de lo que hablamos en su carta al gran “jefe” Washington: “todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado”. “Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos”. 

Esta duda de Noah; “Ya veremos”, ironiza sobre lo que debatimos en este ensayo: la diferencia entre indios y blancos es una seña de la propia identidad, que tanto Noah como Washington marcan como diferencia en sus relaciones, relaciones que se ven circunscritas a un proceso de inclusión o exclusión que abordará o no una heterofobia en función de su capacidad de asimilación de ese “otro”.

Cualquier aspecto de la vida diaria nos mete de lleno en estas situaciones, sean grupales o individuales.

Jefe de los "Pieles Rojas"
Jefe de los “Pieles Rojas”

En síntesis el problema se proclama exteriormente, pero se interioriza mucho antes; en nuestros recónditos cubículos de la memoria y la inteligencia, donde el “yo”, el “otro”, la identidad y la diferencia luchan constantemente por dejarnos como un “superviviente”. Así podemos citar, siguiendo con Noah como ejemplo “[…] Termina la vida y empieza la supervivencia”. En este caso el gran jefe se refiere a la lucha contra la naturaleza, pero si sustituimos los términos naturales por “otros” más humanos, el fin es idéntico.

Por último, quisiera finalizar citando algo que nos puede hacer pensar sobre lo que hemos comentado en este ensayo.

“La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan”.

José Antonio Marina (1939-?) Filósofo español.

Jefe indio Noah Seatl. Sabiduría natural

Jefe Seattle. Noah Seatl
Jefe Seattle. Noah Seatl

«Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con la que se trata a un hermano» Noah Seatl.

Texto íntegro de la carta del Jefe indio.

«¿Como se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podran ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocio en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su pais de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran aguila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los humedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envia el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. Tambien el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertira en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es facil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los rios y arroyuelos no es solamente agua, sino que tambien representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagorico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los rios son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los rios son nuestros hermanos y tambien los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atras la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atras solo un desierto. No se, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizas sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los arboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quiza tambien esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oidos. Y, despues de todo, ¿Para que sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, asi como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodia o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento – la bestia, el arbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos dias es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espiritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, tambien recibe sus ultimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondre una condicion: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriendose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar mas que el bufalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.
¿Que seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre tambien moriria de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales tambien le sucedera al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurriria a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrira a los hijos de la tierra. El hombre no tejio la trama de la vida; el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo, queda exento del destino comun.

Después de todo, quizas seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quiza el hombre blanco descubra un dia: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es asi. El es el Dios de los hombres y su compasion se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaria la ira del creador. Tambien los blancos se extinguiran, quizas antes que las demas tribus. Contaminan sus lechos y una noche pereceran ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminaran hacia su destruccion, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algun designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, se doman los caballos alvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.. ¿Donde esta el matorral? Destruido. ¿Donde esta el aguila? Desaparecio. Termina la vida y empieza la supervivencia.». Fuente: waste.ideal.es.

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Sin entrar a valorar la veracidad completa del texto, la traducción correcta ni demás cuestiones, interesantes por otra parte, creo que lo verdaderamente esencial de esta carta es que te hace pensar, te acerca a la naturaleza, a la integridad del hombre y al propio Universo.

Colonialismo y poscolonialismo. Comentarios

Poder colonial
Poder colonial

Me gustaría comenzar relacionando lo que a mi entender tiene que ser lo obvio y necesario para que se den los elementos de una colonización:

-Una situación de superioridad manifiesta del “colonizante“ sobre el “colonizado“ (casi como un seguro de vivienda), pero en donde los “patrones“ siempre tienden a la ganancia del primero. Esta superioridad manifiesta normalmente se demuestra por las armas, por el poderío físico, humano o de cualquier otra índole que menoscabe claramente al colonizado. Esta situación de inferioridad es esencial para que se produzca esa invasión de dominio. Poniendo un ejemplo; el mero hecho de llegar con un mechero y encender un fuego allá en la selva donde necesitan de diez a quince minutos para ello, ya denota esa superioridad aunque el que esté sea un antropólogo en estudio cultural y con toda la buena voluntad del mundo. Sin embargo, aquí tendríamos una superioridad no colonizante, pero invasiva y colaboradora.

-Otro punto importante es la falta de empatía que se demuestra en los casos que referimos. La posición dominante forzada es “per se“ contra-empática. Una dominancia cultural es otra cosa distinta, pero la de fuerza siempre desliga lo sentimental del objetivo, precisamente porque este objetivo pasa por la conquista territorial, poblacional y cultural.

-La absorción territorial, económica y de la riqueza cultural (esta dependerá de su interés para el conquistador), son factores inherentes al dominio del que hablamos. El recuerdo histórico es más difícil de eliminar, pero incluso como comenta Maria Elena es perfectamente posible con la separación generacional.

-La permanencia en el tiempo de la situación colonizadora y la imposición de la inmigración de la misma que puede conllevar o no (Apartheid) la mezcla de etnias.

Seguro que habrán más, yo cito lo que se me ha ocurrido, pero si ponemos algunas bases sobre lo que implica el colonialismo, tendremos algo más para entender el post-colonialismo.

En todo caso, pienso que la diversidad de matices es muy amplia, tanto que seguro que no hay un modelo estandarizado, pues los ejemplos que nos pone Sonia son tan dispares que ratifican eso mismo. Pero sí que creo que hay unos elementos comunes en todos ellos, los que he puesto como bases de esa colonización.

Si para Hitler la expansión territorial era indiscutible (habría mucho que hablar, que Alemania no era Andorra), no creo que los reyes católicos tuvieran el mismo problema con España, no existía población suficiente para estar “apretados“, pero la expansión en un nuevo mundo y el ansia de poder y riqueza eran también indiscutibles. En cualquier caso, los argumentos coloniales creo que son multifacéticos, pero lo realmente importante es saber si esa colonización es necesaria, el daño que causa a la población autóctona y si no es ello más que la propia evolución natural del hombre y de la historia.

Si queremos ver cómo se produce una representación de los cambios mundiales en cuanto al devenir histórico colonizador, no hay más que avanzar este mapa de diez en diez años o de cien en cien, a vuestro gusto.

http://geacron.com/

Hola Jesús.

En relación al fundamento “recurso“ que indicas, estoy de acuerdo y además si somos realmente langostas esquilmadoras en busca de ese recurso para coger más de lo necesario, no nos ayuda mucho como personas. No importa el daño “colateral“ (es de una frontalidad total), aquí lo importante es el resultado… fructífero siempre.

Bueno, ese exotismo que refieres a mí me resulta gracioso cuanto menos. Quiero decir que tal y como expones acertadamente, primero nos los comemos y luego decimos que eran muy sabrosos, por lo tanto hay que cuidarlos, protegerlos y recuperarlos (si podemos; si no… mala suerte).

Quizás ese mezquino ente empático, frente a un billete de dólar ya va iniciando su agonía ¿no te parece?

<<E incluso esa desafortunada frase que decía que África interesa a EEUU y Europa, pero, por favor, sin “negros“. >> “No“ estoy de acuerdo con eso, los pobladores (negros o indios) son muy importantes… para sacarles provecho hasta que no hagan falta ¿verdad? Así es como pagamos su bondad, su inocencia, su acogimiento.

Culturalmente creo que voy a hacerte algo la contra (por animar el foro) pues al fin y al cabo se obtiene una asimilación de su cultura en muchos casos como mera forma socio-curiosidal (válgaseme el término). El entender sus costumbres, sus ropajes, sus ritos, aunque sea “formalmente“ risueño para el colonizador, sea conquistador o colono, sirve al menos para integrar parte de esa cultura en nuestro conocimiento. Aunque sea como mero recuerdo, relato anecdótico, vídeo gracioso de viajes o fotografías para enseñar. La cuestión que a mí me importa es que “queda“.

colonialismo
colonialismo

<<¿cuántos documentales no han hecho dinero a costa del patrimonio cultural y social de unos pocos?>> Completamente de acuerdo, pero te remarco en ello que también gracias a esos documentales en los que algunos se han “forrado“, otros hemos o “han“ conseguido tener un interés antropológico menos etnocéntrico o eurocéntrico, ello ha redundado en el acogimiento de una cierta conciencia social de protección cultural, lo cual tampoco es malo, aunque aquí el fin no justifique los medios. Por cierto, me da a mí que a los lectores de este foro les encantan esos documentales.

No puedo contradecir esa superioridad del colonizador que dices, es tan cierta que no me das opción a debatirla para el foro.

Espero que mis comillas irónicas te refieran verdaderamente lo que pienso, porque no estamos nada alejados de opinión como verás. 🙂

Hola Mª Elena.

Voy a tratar el asunto que indicas porque me parece muy interesante, especialmente el asunto de los hijos. Esteremos de acuerdo en que el valor de la vida no era ni mucho menos el de hoy en día, y el número de hijos iba en consonancia con la esperanza de vida de estos y sus capacidades de trabajo (penoso). Ahora bien, los hijos son hijos, por lo tanto se quieren más o menos, pero se quieren al fin y al cabo. Esta moneda de “cambio“ para el colonialismo es de lo más sangrienta y humillante, para la época en sí y para el ser humano en general.

El aislamiento de los que refieres en Australia, en “pro“ de su aculturación y de una denigrante esencia del super-orgullo “Nietzsche-ciano“, deviene necesariamente un interés oculto, muy oscuro y en el que la predominancia se revela económica, no cultural. Nada más brutal ni de peor entendimiento que esa separación argumentada. Ni las madres no se preocupan de sus hijos, ni los medios son motivo de robarlos. He visto y he tenido que intervenir dolorosamente en casos en que la custodia pasa a lo social y nunca he estado de acuerdo. Un niño debe estar con su madre y su padre siempre que no sean víctimas de maldad, pero jamás por la falta de recursos (un “gitanillo” por ejemplo, quiere estar con su madre y su padre aunque no coma cocido o solomillos [que se lo pregunten a él]). Tampoco porque a nosotros “los otros“, nos parezca que no le prestan tantas atenciones, por eso precisamente tienen más mundo que los demás y saben sobrevivir mejor que un “payo“. No es excusa cultural por tanto lo de Australia, sino económica y de soberbia.

Las generaciones robadas o perdidas han tenido muchos ejemplos (hoy en día ya se habla de ello por la falta de trabajo); te recuerdo, por ejemplo, cómo los cartagineses (concretamente en el ejercicio de los Barca en la península) secuestraban a los hijos de los nobles hispanos para atraer su aculturación en Cartago Nova y conseguir las redes clientelares. La moneda utilizada, los hijos de nuevo. Su salvación vino de mano de Escipión “el Africano“, pero los romanos no podían presumir mucho de salvadores de niños, ¿no te parece?

<<Por estos hechos pidió disculpas en el 2008 el primer ministro australiano>>, y con eso ya lo arreglamos todo… ¡Bastante culpa tendrá este buen hombre! El hecho de la disculpa “centenaria“ no remedia el daño, pues ni esas madres viven ni sus hijos tampoco. Eso sí, económicamente tenían mano de obra barata, grandes latifundios y riquezas por doquier, un estilo a lo que hicimos los españoles en Indias… Lugares diferentes, hechos similares.

En resumen podríamos decir que el ser humano no se priva a la hora de conseguir riqueza patrimonial, sobre todo si la previsión es halagüeña como indicas tú en Australia. El colonialismo parece no entender de sentimientos ni de tradiciones, simplemente ejecuta como una máquina de arar, sin pensar en lo que hace, sino en lo que sacará. En todo caso, ese mismo colonialismo es el que con el paso del tiempo nos va dando a unos y a otros nuestra conformación de carácter, de cultura, de vida en sí. Una cuestión de lo más irónica y de lo más necesaria. Cosas del ser humano…

Hola Ingebörg.

Comentas que <<su desarrollo económico y tecnológico tal vez no alcance nuestro nivel…>>, aquí discrepo un poco, aunque entiendo lo que quieres decir, pero tendríamos que ver cierto etnocentrismo en ello. ¿Quién nos dice que nuestro sistema, por ser más complejo, es mejor? ¿No es mejor un simple intercambio, una cesión, etc. como hemos visto en las clases? Realmente no podemos decir que nuestro sistema es mejor o que económicamente seamos más avanzados, en todo caso somos más complejos, pero el resultado global y social, incluso mundial, deja mucho que desear… a los tiempos me remito. Los organismos más complejos no han demostrado ser los supervivientes de este planeta. Lo mejor no es más complejo.

Colonialismo y cultura
Colonialismo y cultura

Quizás ese “escaparate“ que mencionas es el peor remedio para su cultura, pues ni les deja vivir de forma natural, ni permite un desarrollo social para los menores allende de las injerencias no buscadas. Realmente es una cuestión interesante y muy dolorosa, pero también tenemos que ver la otra realidad, el pago económico por esas molestias, que les permite comprar esos “anoraks“ tan bonitos de Adidas y hacerle a la marca una publicidad inmerecida, en pleno desierto o en mitad del Ártico donde ni los osos encuentran ya acomodo. Ironías de la vida; el que desarrolla el abrigo perfecto para sobrevivir miles de años en climas extremos acaba con una prenda hecha por gente que no sabe qué son 40º bajo cero.

PD: un placer “contestarte“ Ingebörg, no me des las gracias, tus comentarios son muy instructivos, pues nos hacen ver otros puntos de vista que son necesarios para llegar a un eclecticismo cultural.

 

Un Recorrido mítico

El mito de la gorgona Medusa
El mito de la gorgona Medusa

Viejos y nuevos mitos. Enrique Luque.

Se nos presenta por el autor un recorrido por el concepto mítico que, englobando su histórico devenir a través de la creencia humana, pasa a trascender en su verdadero significante, su incidencia en el desarrollo del propio hombre, las luchas y contrasentidos en torno al mito, las afiliaciones personales a un bando y otro a su derredor y consecuencias interpretativas socio-culturales.

El mito tiene un desarrollo temporal acorde al hombre; sus miedos, su inteligencia, su avance científico, etcétera, harán de estos mitos un programa de enseñanza y de delación en función de lo que pueda interesar a la clase dominante, sin perder de vista que el mito será un arma, pero también un peligro en contra de esta dominancia, pues los seguidores del mismo no “absorberán” con facilidad una denostación de este.

Luque nos presenta aspectos muy variados respecto a ello, así nos comenta como «algo opuesto a la historia, la ciencia, la razón e, incluso, la vida cotidiana» en relación a esa presión del propio conocimiento que va “calando” en las propias culturas, desmitificando lo desconocido y ahondando en lo demostrable. Expone Luque diversos ejemplos relacionados con el conocimiento del universo o de los fenómenos naturales como el rayo apostillados por el cordobés Séneca «Nosotros —dice el filósofo— pensamos que los rayos se forjan del choque de las nubes; ellos se persuaden de que las nubes chocan para que los rayos se forjen».

La interpretación es fundamental en el conocimiento de las cosas tal y como Luque nos comenta, así el mito desencadena una serie de creencias erróneas cuando aborda lo desconocido, como es su finalidad, sin embargo veremos como más adelante del artículo de estudio, nos demostrará que la existencia del mito no depende únicamente de esta ignorancia, pues su persistencia hoy en día con asuntos tan dispares como un artista musical, una idea preconcebida a nivel social errónea y demostrada, y mucho más, siguen muy vigentes, pese a ser conocida su falsedad.

Las ideas que nos va aportando Luque nos hace ir pensando en cuestiones como si los mitos devienen siempre de hechos fantásticos o irreales, o a veces se basan en realidades tergiversadas. En realidad lo que hacen es desmitificar las creencias populares arraigadas por superstición o tradición, mediante la ciencia y la tecnología, lo que nos lleva a la raíz del asunto; los mitos se crean por el hombre y se destruyen por este mismo.

Aun siendo mitos cotidianos, no por ello dejan de ser creencias parecidas a los mitos griegos. Se basan en creencias erróneas, a veces fantásticas, que el hombre asumió como respuesta ante la falta de argumento demostrativo científico, pero que sirvieron muy bien en su momento para acallar esa voz interior que precisa la aclaración del por qué ocurren las cosas.

El bien y el mal; Ormuz y Ahriman; Ying y Yang, son ejemplos de elementos claves en el desarrollo mítico de las diversas culturas, Luque nos expone esto cómo otra idea básica del texto; esta divergencia social que pasa por la acepción de lo bueno y lo malo con una contraprestación mítica en función de lo humano que a veces se extrapolaba a lo político-religioso «La larga etapa de guerra fría ha sido especialmente fértil en la recreación de espíritus del bien y espíritus del mal, que, según el bando de que se tratara, se identificaban con el sistema capitalista o el sistema soviético».

Una interesante cuestión antropológica se deviene del estudio social de las culturas antiguas que perviven en nuestro mundo, su aportación mítica y la relación de ello para el conocimiento del pasado y el contraste con lo conocido. Estas culturas se consideraban como una “infancia” de la humanidad, lo que permitía el estudio del mito y sus consecuencias actuales, ya desde un conocimiento más profundo de las cosas.

Estereotipos
Estereotipos

Estereotipos muy dañinos han sido potenciados mediante el mito; ser de un partido político, de una creencia, de un equipo deportivo, de una forma de ser… todo ello como ejemplo de la tergiversación de patrones no serios, de acomodamiento de pareceres personales o de intereses creados por los cuales uno no pueda ser creyente en un dios, republicano, machista, de profesión biólogo, etc. Son ejemplos (que no reflejan mi estereotipo evidentemente [porque no lo tengo]), que uno tiene en la cabeza, en cualquier país, en cualquier cultura donde la bifocalización es permanente; es indiferente que estemos antropológicamente estudiando españoles del siglo XV d.C. o pompeyanos del I a.C. (d.C. es un ejemplo más de una focalización que a un no creyente le resultaría forzosa). El mito se asocia con el estereotipo inadecuadamente, maliciosamente y subrepticiamente.

Como aportación a este ensayo, me gustaría reflejar la atención sobre un episodio de “Los Simpsons” (como ejemplo de la pervivencia mítica) en el que el personaje Flanders (muy religioso) con sus hijos, visitaba una exposición, en la que la Creación se exponía como un mito en el que la “mano de Dios” iba creando la vida y al hombre. Esto obviamente enfada al personaje que no entiende que su propia religión se trate como un mito.

En este mismo aspecto religioso, Lo curioso es que por nuestra propia cultura y antecedentes cristianos o islámicos, no vemos en ese sentido mítico nada de lo religioso, aun cuando las similitudes con los mitos mesopotámicos, griegos, indios o chinos sean evidentes. Me refiero sobre todo a las descripciones de algunos hechos que a todas luces son una representación irreal (que nada tienen que ver con la fe, en lo que se debe respetar a cada uno).

Si algunos hechos religiosos (de cualquier religión), son obviamente fantásticos aun cuando tengan alguna base real, nunca se convertirán en mitos para los propios creyentes, y sí lo pueden ser para los ajenos a esta creencia o de otra cultura.

El mito como sistema comunicador dice Luque «los mitos son —lo venía a decir Séneca— potentes sistemas de comunicación. Cualquier mito transmite información respecto a innumerables aspectos que sus forjadores o sustentadores consideran fundamentales», como elemento de transformación social o promotor de cultura nos aporta una correa de transmisión entre el intelecto razonador y el interior de la persona. Sirve de aglutinante para el desenvolvimiento del ser, en un mundo en el que aún se está por descubrir lo más básico: qué hacemos aquí, de dónde venimos o adonde vamos… las típicas preguntas “míticas”.

Como comentario a una nueva visión del mito, más contemporánea, se podría aducir que el mito es intemporal, necesario, nos da tranquilidad mental, no importa si es griego, indio o chino, lo que importa es que convive con el hombre y parece que sigue gustándonos o al menos nos sirve. ¿Porqué sino se abordan tecnológicamente o cinematográficamente a los mitos griegos? Su intemporalidad y por ser intrínseco a cualquier cultura es el argumento. Una vez más, la inspiración en los escritores del pasado sigue “despertando” nuevas aventuras, con una expresión y presentación de nueva técnica, pero con antiguos contenidos.

El autor finaliza con la asunción de hechos constatados «somos conscientes de que usamos mitos y vivimos entre ellos. Hoy sabemos que nos sirven para ordenar el caos de datos que nos proporcionan los sentidos y para resolver, por ficticiamente que sea, las muchas angustias y contradicciones de la existencia». Con ello se asume que no es baladí la cuestión de su persistencia, es más bien interesante, fructífera, aporta estabilidad y deviene filosofía pura a su existencia y a la del ser humano, que sin estos sufriría muchísimo las consecuencias de su ignorancia.

El eclecticismo socio-mítico es posible, no es malo per se y creo que incluso es positivo; existen culturas muy antiguas hoy en día que conviven “junto” a transbordadores espaciales y tanto unos como otros están abocados a la extinción… pero los mitos que engloban persistirán. Es un hecho que la mente humana busca explicación y siente curiosidad por descubrir lo lejano (en el ámbito que se piense), por ello cuando no la encuentra aplica un concepto que científicamente está demostrado, completar la parte que falta con la imaginación.

Adán y Eva
Adán y Eva

Si no podemos soñar, mitificar, este mundo sería un poco aburrido. Uno no quiere saber todo pues la felicidad no reside en el conocimiento completo (¿somos dioses?) sino en desarrollar un camino en el que vemos rayos, sabemos que después vendrá el trueno y posiblemente esa agraciada lluvia que inundará nuestras cosechas para darnos de comer… ¡Gracias a Dios!, ¡por los rayos de Júpiter! o ¡desequilibrio eléctrico tormentoso! qué más da, si al final ¡llueve!

Debemos convivir con el mito porque es casi “humano”; nos ha acompañado en nuestros miedos dentro de las cuevas en el Cuaternario, en nuestra esperanza en la buena cosecha del cambio neolítico, en la de un mundo mejor con la religiosidad medieval, en la interconexión mito-maquinal con el avance industrial y en la actualidad con su preponderancia tanto en lo audiovisual como en no aceptar pasar por debajo de una escalera en la calle.

Finalizo con una reflexión en modo de cita que resume acertadamente creo, la síntesis de este tema tan interesante, diverso y anacrónico.

Ítalo Calvino (Italia/Cuba, 1923-1985), acerca del mito expresó: “El mito es la parte oculta de cada historia, la parte sepultada, la región que todavía está sin explorar porque todavía no hay palabras que nos permitan llegar allí… El mito se alimenta del silencio tanto como de las palabras” .